Madera de enfriamiento: un nuevo material para la construcción de edificios

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La construcción necesita nuevos materiales más sostenibles en sus procesos de fabricación y usos, libres de emisiones perjudiciales para la salud y el medioambiente y que reduzcan los costes energéticos. En definitiva, nuevos materiales sin impacto negativo en el cambio climático y el bolsillo de los consumidores y usuarios. La conocida como “Madera de enfriamiento” apunta en esta dirección.

Investigadores estadounidenses parecen haber dado con el material ideal. Un material robusto, duradero, blanco y sostenible que refleja la luz solar e irradia el exceso de calor. Es la madera, sí, pero una madera a la que se le ha extraído uno de sus polímeros.

La madera es principalmente un compuesto de dos polímeros, la celulosa y la lignina, que en realidad no es un solo polímero. Su fórmula química puede variar entre las especies y es lo que aporta robustez al conjunto.

Tratamiento

A través de un tratamiento químico que no se describe en el estudio realizado, los investigadores eliminaron la lignina de la madera. A priori, lo previsible sería un debilitamiento de la madera. Pero contra todo pronóstico, la madera tratada comprime su estructura físico química y hace que el material sea mucho más fuerte que la madera original. No obstante, hay que observar esta información con cautela, puesto que los investigadores no comparan su fuerza con la de la madera tratada a presión, que también es más fuerte que la madera no tratada.

En cualquier caso, las pruebas de resistencia a la flexión, estiramiento o impactos, entre otras, que realizaron los investigadores norteamericanos demostraron que la madera modificada superaba con creces los resultados comparativos obtenidos con la no modificada, en unos valores que oscilaban entre 3 y 10 veces superiores. Incluso en la medida de la resistencia a la tracción, la nueva madera superó los resultados obtenidos en algunos tipos de acero y titanio.

Ante esta evidencia científica, a la madera modificada se le abre todo un mundo de posibilidades de aplicación donde antes no se consideraría el uso de madera.

Revestimiento de edificios

Algunas de las propiedades de la madera tratada podrían hacerla extremadamente útil como revestimiento exterior de los edificios. La característica de color es una de ellas. El material resultante es blanco, refleja la luz solar y no captura el calor. O cuando menos, no de la misma forma que lo hace la madera sin tratar.

Los investigadores estiman que cubrir un edificio de apartamentos con la madera tratada podría ahorrar alrededor del 35 por ciento de la energía utilizada para la refrigeración. En un entorno urbano denso, ese número sube a más de la mitad.

Todo lo cual hace que esta madera modificada, que los investigadores denominan «madera de enfriamiento», sea un material muy interesante. Tanto que tres miembros del equipo investigador tienen una patente para comercializar la tecnología.

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