¿Pintura, barniz, aceite o lasur? ¿Qué protege mejor a la madera en exteriores?

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Los diferentes sistemas superficiales de protección y decoración de la madera al exterior ofrecen amplias posibilidades para obtener atractivos y sugerentes acabados, que hacen más confortable, atrayente y duradero el disfrute de la utilización de la madera. Pero… ¿Cuál de ellos elegir?

¿Conoce la gama de lasures al agua de CEDRIA?

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Normalmente, en estos tratamientos se emplean cuatro tipos de recubrimiento: las pinturas, los barnices, los aceites y los lasures.
Las pinturas a base de resinas alquídicas, usadas tradicionalmente en maderas al exterior, aportan acabados satinados y duraderos, pero ocultan el aspecto natural de la madera y forman una película impermeable que tapa el poro y acaba provocando ampolladuras y descascarillamientos, que hay que rascar al iniciar el proceso de mantenimiento. Además, no protegen contra los agentes degradadores biológicos de la madera.
Por su parte, los barnices, generalmente también alquídicos, dejan ver la apariencia de la madera, pero son de corta vida ya que, por su estructura amorfo consistente y por su alta Tg, se hacen progresivamente inflexibles y quebradizos. Esto acaba produciendo, con las tensiones de la madera, agrietamientos y cuarteamientos por donde entra el agua que facilitan invasiones de hongos de pudrición y de azulado. Además, la película degradada y hay que rasparla con frecuencia, haciendo poco aceptable económicamente el empleo de barnices convencionales al exterior.
Finalmente, de los barnices hay que decir que tampoco protegen contra los agentes biológicos que deterioran a la madera.
En cuanto a los aceites formulados a base de productos naturales, muestran una durabilidad comparativa muy limitada que tampoco garantizan una protección superior contra los factores de riesgo.
Y llegamos a los lasures. Son la solución mayoritariamente empleada en la actualidad en el acabado de la madera al exterior. Presentan grandes ventajas frente al resto de opciones. Principalmente en su colorido transparente, acabado a poro abierto, degradación por erosión, protección contra agentes degradadores de la madera, resistencia a las radiaciones UVA y repelencia controlada al agua.
Pero tal vez la ventaja más apreciada o destacable sea que los lasures no necesitan rascado en el mantenimiento. Esto hace económicamente aceptable el repintado.

Los buenos lasures para la madera deben reunir las siguientes propiedades:
– Resistencia a la radiación UVA, con pigmentos de óxido de hierro de colores transparentes y buena retención.
– Protección preventiva contra agentes biológicos destructores de la madera.
– Impermeable al agua líquida y permeable al vapor del agua de la madera.
– Elasticidad a muy largo plazo, con un valor de la Tg muy bajo.
– Acción impregnante con buena penetración.
– Degradación por erosión, sin grietas, cuarteamientos ni escamas y sin rascados en el mantenimiento.
– Baja retención del polvo.

En el mercado destacan por sus buenos resultados dos tipos de lasures según su base de composición:  resina o disolvente. Los unos son en base agua, con resinas acrílicas en dispersión de partícula fina; y los otros son en base disolvente orgánico, con resinas alquídicas en aceite.
Entre otras, las diferencias que separan estos dos tipos de lasures son que las resinas acrílicas son más flexibles y duraderas al exterior y las resinas alquídicas son más brillantes y de mejor brochabilidad.
Se pueden compaginar estas ventajas en una misma aplicación. Se consigue dando la mano de fondo y de base con lasures acrílicos y la mano de acabado con lasures alquídicos. Esta solución ofrece muy buenos resultados en la práctica.

¿Conoce la gama de lasures al agua de CEDRIA?

Joaquín Martín Diéguez
Ingeniero de Montes
CEDRIA

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